
Especial, ¡muy especial!. Es la mejor forma que tiene mi limitado lenguaje de expresar lo que hemos vivido este fin de semana en Bilbao.
Cronología:
Llegamos puntuales el viernes los de Barcelona al ya familiar aeropuerto de Sondika mientras Alandes empezaba en Valencia un periplo que le iba a llevar a Bilbao en tan sólo seis horitas.
Soltamos al Doctorando Gironès para que se fuera a la Universidad mientras Montse, Alberto y yo, paseando por Bilbao solucionábamos nuestras vidas laborales.
Llegó Alandes y nos fuimos a comer a la UPV con el caballero, que se mostró en todo momento tranquilo como si con él no fuera la cosa.
Acabamos de comer, se pone el traje, saluda a los conocidos, prepara el ordenador y apaga el móvil, ni siquiera se encomienda a San Pitikli, relajado, firme, charla con todos los allí presentes. Estaban más nerviosos el Director y el co-Director de la tesis que él.
Entran los miembros del tribunal, nos explican a qué hemos venido aquí y adelante.
Nuestro héroe se afina la garganta y comienza:
Señor Presidente, Señores miembros del Tribunal, Doctores aquí presentes, Señoras y Señores, voy a proceder a la lectura del trabajo de investigación titulado ‘Los productos finales de Glucosilación avanzada (los AGEs) y su receptor (el RAGE) en la enfermedad de Alzheimer y la Diabetes Mellitus’ dirigido por el Profesor Doctor Félix Cruz Sánchez y co-dirigido por el Profesor Doctor José Vicente Lafuente para así optar a la defensa del título de Doctor por la Universidad del Pais Vasco.
¡Y vaya si defendió el título!, durante aproximadamente unos 40 minutos, un Xavier Gironès pletórico esquematizó mientras desplegaba de forma brillante, un trabajo de investigación, sudor y fe de muchos años de su vida.
Del contenido de la tesis no os puedo comentar nada, sólo el título ya te hace pensar que es en euskera, pero basta decir que en esa noble sala, tras la exposición se escucharon de boca de eminencias miembros del tribunal cosas del estilo de “hoy he aprendido”, “ha sido brillante”, “gracias por este trabajo” o “abre una nueva línea de investigación”, de lo que si os puedo comentar es de la fuerza que transmitió Xavi, de su seguridad al hablar, de su improvisación (increíblemente ni siquiera había ensayado la presentación), de su habilidad en el regate y su elegancia en las formas. Finalizada la exposición se enfrentó a esas cinco bestias de la ciencia actual que tenía a unos metros sin pestañear.
Uno a uno, los cinco miembros del tribunal empezaron alabando a nuestro amigo para segundos después coserlo a preguntas que respondió con firmeza y detalles máximos. Reservaron los dos tipos más duros para el final y mientras el Doctor Muermo le acusaba de cosas como haber puesto una coma en mal lugar en la página 84 de 280, entre el público hacíamos esfuerzos para no abuchearlo o para no saltar a darle de hostias. Fue más de media hora de tercer grado que nuestro Leonidas afrontó sin dudar, con paso firme, con pasión, con la confianza que da el trabajo bien hecho. Después de esto ¡hala!, todos para afuera que vamos a deliberar. Diez minutos nos hicieron esperar, no creo que hubiera mucho que deliberar, unanimidad.
Y llegó el tan esperado momento, entramos todos nuevamente en la sala para escuchar de boca del presidente como oficialmente se otorgaba la calificación de Cum Laude al Doctor en Biología Xavier Gironès García.
Cómo somos unos machos no lloramos a pesar de la emoción y la “gallina en piel” y no voy a entrar a describir al detalle lo que sentí, sólo comentar que para mí fue un tremendo honor el poder sentirme orgulloso de Xavi.
Hago un inciso para hacer entrega de un premio que el tribunal no pudo dar por protocolo a la Doctora Montserrat Figueras por su función de compañera de camino de Gironès durante muchos años de tesis.
Después de abrazos, euforias y felicitaciones, nos fuimos al hotel a prepararnos para la cena de celebración. El protocolo marca que el nuevo Doctor invita a cenar a los miembros del tribunal y los Directores de la tesis, pero nuestro Doctor rompió el protocolo pidiendo permiso para que pudieran asistir tambien su mujer y amigos, y ahí que nos plantamos los cuatro, haciendo historia, enseñando al mundo que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer y unos cuantos gorrones. Compartimos la mesa con más Doctores por metro cuadrado de la noche Bilbaína, descubriendo el lado humano de los puntales de la ciencia con la siempre efectiva ayuda de nuestro amigo el alcohol. Todos menos el Doctor Muermo mostraron su lado más mortal, mención especial al Doctor Enrique Nosequé que nos enseñó que no solo su calva le hacía parecerse a Maldini, tambien su pasión por el fútbol.
El resto del fin de semana, ya sabéis, copas, risas, excesos, cómo van a caber tantos besos en una canción…
Esta mañana, mientras en las calles de Bilbao se utilizaban containers en la guerra por la independencia de Euskadi, un recepcionista con exceso de celo le recordaba a Xavi que el edificio estaba lleno de cámaras y habían visto cómo la noche anterior había redecorado el hotel. Le recriminaba el piltrafilla sin saber que quizás algún día alguien pueda curarle su Alzheimer gracias a aportaciones a la ciencia como la que ha hecho el ser humano que tenía delante.
Gracias Doctor por habernos permitido disfrutar entre bastidores de la consecución del título, estar en primera línea durante la celebración y salir en la foto contigo.